EGIPTO (Parte 3) – La Diosa Leona en Edfú

Al día siguiente, con más luz nos percatamos que la ciudad que habíamos recorrido la noche anterior no era otra que Edfú. Temprano por la mañana desayunamos en el barco y nos dirigimos con nuestro guía al templo de Edfú.

El trayecto hasta el templo no iba a ser en autobús sino en calesa. Nos advirtió de que no diésemos dinero al conductor de la misma, pues ya estaba pagado en el precio del viaje, pero nos aseguró que nos pedirían algo alegando que los caballos tenían mucha hambre….

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Subimos a la calesa dos parejas, a la ida nos tocó ir de frente. El vehículo parecía bastante inestable por lo que el recorrido de unos 20 minutos fue entretenido entre las callejuelas de este pueblo tan características. Al llegar al templo, nos bajamos y, efectivamente, nos pidieron dinero, a lo que respondimos negándonos y nos dirigimos a la búsqueda de nuestro guía. Fuimos hacia la entrada del templo y una vez más había que pasar por un pasillo de vendedores ambulantes. Shayed nos dijo que no nos entretuviésemos, que tendríamos tiempo de comprar a la salida.

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Nos indicó que le siguéramos sin pararnos hasta el fondo del templo donde había una especie de nave usada para cruzar el Nilo y atendiésemos su explicación, que ya tendríamos tiempo de echar fotos…. Esta actitud ya empezaba a cansar a algunos miembros del grupo, pues siempre hacía lo mismo: ir hasta el fondo del monumento, “obligarnos” a escuchar sus explicaciones (algo malas y repetitivas) y luego soltarnos un rato para “hacer fotos”.

Tras la explicación pudimos andar a nuestro aire y descubrir los rincones del templo. Se trata de un templo dedicado al dios Horus y tiene dos grándes pájaros en la entrada en representación de dicha deidad.

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De nuevo la arquitectura vuelve a ser impresionante, toda la estructura del templo está en pendiente y perfectamente encuadrada. Desde el profundo fondo del templo se ve a la perfección todo el pasillo que lleva al exterior del mismo con una precision milimétrica.

Nos perdemos un rato por las estrechas salas de este templo siempre seguidos de nativos que intentan que nos hagamos una foto con ellos con el fin de obtener alguna libra. [La imagen de la foto inferior fue sacada a traición, pero cuidado con eso, si ven que les has fotografiado pedirán dinero por ello].

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Decidimos volver, ya que se había hecho la hora acordada con el guía y como no, de nuevo nos vemos obligados a pasar por los puestos ambulantes. Mirada al frente, paso ligero y negativa en los labios. Esta vez uno de los vendedores (Mustafa se llamaba) se puso especialmente pesado y a mi novia le colgó un pañuelo alrededor del cuello diciéndole que se lo regalaba, que era gratis, pero obviamente ella se lo devolvió como pudo (no lo quería aceptar de vuelta el vendedor, incluso ofendido).

Llegamos a la zona de calesas que habría de llevarnos de nuevo a la nave. Ahi estaba Shayed esperando y nos dijo que nos pusiéramos a la sombra hasta que llegase el resto del grupo…. No se que sombra, yo no vi ninguna, acerté a ponerme detrás de un poste eléctrico que me tapaba mas o menos el sofocante calor, cuando se acercaron varias personas pidiéndonos cambio. Les dijimos que no, ya que nos había avisado el propio guía de que hay grandes expertos en estafar con el cambio por mucho que cuentes las monedas. No obstante hubo algún compañero que si les cambió el dinero y no tuvo problemas. El caso es que a los ciudadanos egipcios los bancos no les aceptan monedas, sólo billetes, de ahí que quieran cambiar dinero a los viajeros, cosa que algunos aprovechan para sacarse alguna libra de más.

Tras un rato el resto de compañeros llegaron y subimos a las calesas de vuelta a la nave. Nuestra compañera de calesa llevaba el pañuelo que Mustafa habia intentado “regalarnos” y nos dijo que efectivamente se lo habia regalado (¡sorprendente!).

Llegamos al barco y zarpamos rápidamente ya que teníamos que pasar la exclusa de Esna y si no llegábamos a tiempo nos tocaba esperarnos un día entero y hacer noche allí. Finalmente lo conseguimos. Es curioso ver el proceso desde dentro del barco: metieron al crucero en un canal, vaciaron toda el agua para despues volver a nivelarla y dejarnos continuar el trayecto. Todo escoltado por policias con ametralladora en mano, como siempre.

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Tras un bañito en la piscina de cubierta disfrutando del paisaje desértico que atravesábamos y que cada vez nos acercaba más a las pirámides nos bajamos a comer (eran ya 4 días y aun no me acostumbraba a comer tan pronto, sobre las 12:30 o las 13h). Ese dia comimos cus cus, brócoli, arroz y pepino con queso (lo recuerdo porque tengo una foto de la mesa) regado por una coca cola “arabical version” (que no sabe igual que la de aqui) tras lo cual nos fuimos a dormir una breve siesta hasta nuestra llegada a Luxor.

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Bajamos sobre las 4 de la tarde con un calor terrible y ya quemados del sol de tanta excursión… Totalmente equipados con crema protectora y paraguas para el sol (sí, como en las películas) camino al templo de Karnak. Ese templo es muy muy bonito: a su entrada dos grandes filas de unas 20 o 30 estatuas cada una de ellas, de esfinges de cabras (Crioesfinges se llaman) dejando paso a la majestuosa puerta del templo con unas columnas de un diámetro enorme. Este templo es de los más grandes que vimos, tenía muchísimos pasadizos, cámaras y estatuas aunque el estado de conservación no era tan bueno como en otros.

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Dentro del propio templo había más estatuas iguales a las de la puerta, era como si las pudiesen fabricar en serie ya que todas parecían iguales y habría más de 100, todas talladas de una sola piedra (cada una). Nos adentramos más y más viendo estatuas de faraones de unos 8 metros, más columnas, destacando un impresionante obelisco erguido en el centro de una sala, hasta llegar a un espacio repleto de enorme columas totalmente grabadas donde nos explicó Shayed que estas majestuosas columnas antaño sostenian un techo de madera y cuando subia el Nilo y se inundaba el templo daban lugar a un paisaje de ensueño…. Seguimos hacia el fondo sorprendidos por más y más estatuas mientras el guia nos explicaba los rituales que se llevaban a cabo en la antiguedad en ese mismo lugar.

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Algunos de los cartuchos (simbolos donde se escribía el nombre del faraón) estaban grabados en la pared con una profundidad de muchos centímetros, no como el resto de grabados ni como los cartuchos que habíamos visto en otros templos. Esto se debía a que cuando se construyó este en concreto el faraón temía que al fallecer él se borraase su nombre y se grabase el del nuevo faraón.

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Pues bien, llegamos a una zona abierta en la parte trasera del templo de Karnak donde había una estatua de un escarabajo pelotero, simbolo de buena suerte y abundancia. Los egipcios ántes de salir a la guerra tenían el ritual de dar varias vueltas alrededor de esta figura y según decían así se aseguraban el regreso; es por esto que muchos turistas hacen lo mismo, dan 20 vueltas al escarabajo para volver algún dia a Egipto.

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Llegados a este punto el guía nos dejó libertad y yo aproveché para mirar las notas que había traido de España, me sonaba que en este templo había algo que debía ver. Eva, me había aconsejado visitar la estatua de la diosa Sekhmet, explicándome que se le atribuían poderes mágicos y que allí se celebraban rituales. No creo en eso pero no tenía nada mejor que hacer, además quería ver esa expresión que dicen que tiene la estatua tan bien conseguida. Ya me advirtió también mi amiga que sería algo que el guía no nos enseñaría y que tendríamos que pagarle un plus si queríamos verla ya que estaba en una zona algo apartada del templo.

Le pregunté a Shayed antes de que se fuese a tomar algo a un chiringuito cercano: “¿La estatua de la diosa leona?”. Y me dijo: “Anibal, ¿que pasa que quieres hacer magia?”. Le dije que no, que simplemente quería verla, entonces haciendo un esfuerzo me explicó vagamente el recorrido que debía hacer para dar con ella. Comenzamos a andar en la dirección que nos había indicado cuando una pareja de Puertoriqueños que venía en nuestro viaje lo oyeron y sintieron curiosidad por verla, ellos si que creian en los fenómenos paranormales, es más, recuerdo una conversación sobre extraterrestres y conspiraciones interplanetarias que habíamos tenido una noche anterior en la cubierta del barco tumbados mirando la luna.

Tras un buen rato buscando el camino a la estatua finalmente dimos con uno de los pasillos que nos había indicado Shayed y al acercarnos….. nos llevamos una desilusión, estaba precintado por un cordón policial y ponía “Prohibido el paso”, bueno en ingles “Keep out”. Al fondo se veían muchas estatuas de la misma diosa (creo yo, o al menos se parecian todas a una mujer con cabeza de león). Había 3 hombres sentados a la entrada de este pasillo y uno de ellos se acercó a decirnos que no podíamos pasar, que esa zona del templo estaba cerrada. [La siguiente imagen está tomada de un vídeo que grabé clandesitnamente].

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Había también un cartel medio en inglés medio en árabe del que deduje que era como una especie de taquilla con precios. Le pregunté al hombre si podíamos pasar pagándole el dinero que ponía ahí. Se fue un momento a consultarlo con los otros dos y me dijo que por el sí pero que sus compañeros no querían meterse en líos, que estaba prohibido pasar ahora. Dimos una vuelta más por el templo cuando los chicos que venían con nosotros nos propusieron algo, sobornar a los guardas (seguramente ni siquiera lo fuesen) para poder acceder, con una cantidad mayor de dinero, negociarlo, que es como parece que funciona todo en este país, por lo que nos fijamos un precio, creo que fueron 10 o 15 euros (mucho dinero para ellos, la verdad) y también podíamos jugar con unos bolígrafos y unos caramelos que tenía yo en la riñonera que llevaba. Llegamos allí y nos dirigimos al que nos había hablado con anterioridad, le ofrecimos 5 euros, y un bolígrafo y un caramelo para cada uno de ellos; estuvieron un buen rato hablando y discutiendo, y parecía que uno de ellos era el “jefe” y no aceptó nuestra oferta. El amigo que iba con nostros se puso de rodillas y les explicó en su inglés puertoriqueño que veníamos de muy lejos y que sólo queríamos ver esa estatua. Subió la oferta a 10 euros, 1 bolígrafo para cada uno y 2 caramelos para cada uno. En este caso fue dicho y hecho, los tres se levantaron de sus sitios, se guardaron su “comisión” rápidamente y desaparecieron de allí, dejándonos el camino despejado. Pasamos corriendo literalmente a la zona prohibida en busca de la estatua de la diosa. Corrimos todo lo rápido que pudimos hasta estar lo suficientemente alejados de la zona pública del templo.

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Aquella zona era enorme y había estatuas por todas partes, de forma que saber cual era y dónde estaba la que íbamos buscando era una tarea difícil. Nos dividimos, les expliqué a cada uno como era la estatua y si alguien la veía debía avisar al resto. Tras unos minutos buscando apareció junto a mi el guardia con el que habíamos estado negociando preguntándome que es lo que queríamos ver, que si era la estatua de Sekhmet. Le dije que si y nos guió hasta un altar vacío y nos dijo que era allí. Nos quedamos mirando con cara de idiotas, ¿cómo que es aquí?, ¿donde está la estatua?. Parecía que ahora, de repente, no nos entendía, o ponía cara de no entendernos… Hicimos gestos para explicarle que queríamos ver la estatua y tras un buen rato nos dijo que la estatua se la habían llevado a un museo, que allí solo estaba el altar pero que emanaba energía mágica. En fin, aprovechamos el dinero para hacernos unas fotos en el altar “magico” y volvimos a la salida antes de que alguien pudiese vernos. Cuando miramos atrás nuestro improvisado guía había desaparecido.

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Era ya la hora de volver con el grupo, pero yo antes quería ver una puerta de granito que Eva me había dicho que era impresionante, porque era difícil de entender como había sido construída en aquella época. Fui corriendo y mi amigo de Puerto Rico me siguó. Realmente era increible, una puerta de granito de casi un metro de profundidad, cortada a la perfección de manera impecable, aquello parecia un producto industrial…. ¡pero fue elaborada hace miles de años!. ¿Cómo pudieron conseguir aquel corte prácticamente perfecto en ese material?.

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Finalmente nos reagrupamos con el resto de los viajeros y partimos hacia el siguiente templo de la ciudad, el Templo de Luxor.

Llegamos al Templo de Luxor como a media tarde, estaba abarrotado de gente, fue la primera vez que me sentí como un turista de masas. De nuevo nos encontrábamos ante un templo precioso. Dos grandes estatuas sentadas y un imponente obelisco tallado custodiaban su entrada. El mayor problema es que ya estábamos padeciendo una especie de saturación, al no poder digerir tantas dosis de arte y grandeza en tan poco tiempo, llegados a este punto se nos hacía dificil ser objetivos y valorar la magnitud histórica de aquellos muros y figuras….

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Pasamos a la primera de las salas de este gran templo, donde el guía (al que cada vez menos gente le hacía caso, ya que siempre contaba las mismas historias: que si la corona del alto y bajo egipto, que si el pueblo nubio, bla bla bla….. Además de que no nos dejaba libertad suficiente…) nos contaba la historia del lugar. Una vez terminó nos adentramos por nuestra cuenta en el recinto.

Me impresionó especialmente una de las estatuas centrales, también sentadas en posición simbólica de paz (manos sobre las rodillas) por el buen estado de conservación y el detalle máximo en su cara y cuerpo (donde tenia tallados hasta los pezones). Creo deducir que esta pieza en concreto había sido restaurada ya que se encontraba mucho mejor conservada que el resto y eso que había un grupo que parecian hechas con el mismo molde.

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Seguimos avanzando por un enorme pasillo rodeado de majestuosas columnas hasta llegar al fondo del templo. Los grabados a lo largo del recorrido eran increibles. En esta zona más profunda Shayed también nos obligó a prestar atención a un grabado en lo alto de la pared en el que se podía ver un fresco de la santa cena o de algún tipo de oración con jesucristo rodeado de personas; esto fue elaborado en época post romana encima de los jeroglíficos egipcios originales.

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Seguidamente accedimos a la habitación del altar, donde se volvió a producir uno de esos descubrimientos “raros” que tenía yo preparados antes del viaje gracias a mi amiga. Busqué y dí (no me costó mucho por su gran tamaño) con un dibujo grabado en el que se podía ver a una persona con el pene erecto y a otra a su lado recogiendo el semen, dentro del cual se puede ver a la perfección el dibujo de un espermatozoide. De todas las “supuestas cosas mágicas” (soy absolutamente escéptico) que busqué o descubrí en los templos egipcios está es la que más perplejo me deja porque no le encuentro explicación. El dibujo es claramente el de un espermatozoide, no le veo otro sentido… Se me ocurrió preguntarselo a nuestro guia, el cual aun continuará riéndose de mi por ello…. Pero observad en el líquido que sale del pene la clara forma de espermatozoide que es representada… Obviamente es imposible que en aquella época tuviesen conociemiento de cómo éran estos gametos, pero, ¿entonces?…

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Dimos unas cuantas vueltas más haciendo fotos y decidimos salir a inspeccionar la parte de la fachada, ya que habíamos visto que había más cosas por los alrededores del templo (aunque nuestro guia ya habia desaparecido tras quedar con nosotros a una hora y no nos habia dicho nada de aquella zona). Efectivamente encontramos cosas muy interesantes: un pequeño mausoleo con una figura en el fondo claramente romana (con su túnica, su pelo rizado y sandalias), también vimos una enorme cara de piedra puesta en el suelo (posiblemente esa no era su ubicacion original), un grupo de esculturas de piedra de humanos (o pseudo humanos) de dimensiones muy pequeñas (ya hubo quien vio alli extraterrestres), y lo más bonito de todo, una enorme avenida de esfinges que daba acceso al templo y que había pasado desapercibida para nosotros por estar algo apartada. Habría como unas 100 esfinges o más a ambos lados del camino… ¡muy bonito!.

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Ya estaba anocheciendo y fuimos al lugar en el que habíamos quedad con Shayed, que para seguir la costumbre era una zona de tiendas anexa al templo. Allí estuvimos esperando un buen rato, estábamos cansados y pese a que estaba oscureciendo hacía un calor tremendo aún. Nadie se acercó a vendernos nada, lo cual nos resultó muy extraño hasta que nos dimos cuenta de que había entre las tiendas un cartel que indicaba “No Hassle” (que quiere decir: sin agobios). Nos hizo gracia y decidimos dar una vuelta por las tiendas, por una vez sin agobios; durante el paseo uno de los tenderos se ofreció a comprarle el móvil a uno de nuestros compañeros de viaje, ofreciéndole cada vez más dinero. Allí la gente se mata por tener el último modelo de móvil, es increíble; y lo mismo pasa con los coches como nos contarían luego. Nuestro compañero no le vendió el móvil y proseguimos la marcha hasta encontrar a nuestro guia tomando un té tranquilamente en un sillón. Esperamos pacientemente hasta que el buen hombre decidió levantarse y pudimos proseguir nuestro viaje. Ya se oían los cánticos del rezo de la tarde-noche. Y el templo había sido iluminado por focos.

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Volvimos con el autobús a nuestro barco donde tomamos la cena. Esa noche decidimos salir a tomar algo con Pitu y Arturo, compañeros de mesa en el crucero. Ellos tenían la guía de Lonely Planet donde habían visto una zona de bares orientados al turista occidental allí en Luxor cerca del Nilo. Bajamos del barco y nada más tocar tierra se avalanzaron sobre nosotros varias personas, eran taxistas ofreciéndose a llevarnos donde quisiéramos. En principio teníamos pensado ir a pie porque se encontraba en una zona próxima a donde estaba atracado nuestro barco, pero ante la insistencia de los taxistas decidimos probar la gran experiencia de ir en coche por una ciudad egipcia. ¡Imperdible!

Cruzar la calle hasta donde tenían aparcado el coche los taxistas ya suponía un reto. Los coches pasaban a toda velocidad y en cualquier dirección por la estrecha calle paralela al Nilo, y no sólo eso, iban sin luces entrecruzándose unos con otros y generando un molesto y contínuo concierto de claxon. Gracias a la ayuda de los taxistas pudimos cruzar corriendo y una vez en el taxi negociamos el precio, en principio nos pedía 100 libras egipcias, lo que son unos 12 euros, finalmente accedió a llevarnos por 30 libras egipcias, unos 4 euros ya que le dijimos que sino nos íbamos andando. Tocamos a 1 euro cada uno pero la verdad es que no estaba excesivamente lejos. Una vez en marcha el taxi pasamos unos momentos algo tensos, no es lo mismo ver el tráfico desde fuera que vivirlo. Hubo un momento en el que un coche (sin luces claro) venia hacia nosotros de frente a toda velocidad por una calle sumamente estrecha, la colisión parecía inebitable, cerramos los ojos de la tensión, pero la habilidad que tienen conduciendo es increíble, pasó rozándonos y ni un conductor ni otro se inmutaron… Tampoco nos parecía normal que ante un semáforo en rojo no hiciera el más mínimo ademán de frenar o reducir la marcha, pasando como si nada. Pero en fin, ellos son los que viven allí y además supongo que tampoco les apetecerá morirse…

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Llegamos al local, el taxista se ofreció a llevarnos de vuelta al barco cuando terminásemos. Le dijimos que no sabíamos el tiempo que íbamos a estar, él dijo que le daba igual, que esperaría. No obstante decidimos volver andando.

Bajamos unas escaleras que nos llevaban justo a la orilla del Nilo, donde había un grupo de bares y tiendas donde decidimos tomar algo. Nos sentamos y nos trajeron la carta, pedimos 4 cervezas, esta vez de la marca Sakara, para variar un poco ya que desde nuestra llegada la única que habíamos probado era la Stella (en el barco). Se notaba que era una zona turística por el número de occidentales, además de por el hecho de que vendían cerveza. Las tiendas de ropa y los bazares de alrededor tenían carteles “No Hassle” y nadie venia a molestarnos. Pedimos también una shisha con sabor a manzana para fumarla.

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Pasamos una o dos horas en aquel lugar, donde además tenían varios ventiladores enormes en la terraza en la que estábamos sentados que pulverizaban con vapor de agua la zona para apagar el sofocante calor nocturno. Tuvimos una grata conversación sobre nuestras vidas, conociéndonos más ambas parejas, y no sólo sobre las nuestras, sino sobre la vida en general… Recuerdo que hablamos sobre drogas. Cada uno expusimos nuestro punto de vista al respecto y nuestras experiencias con ellas. Tras esto volvimos al barco a descansar para el día siguiente.

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